Historia del Camino del Norte
El origen, al igual que todas las rutas del Camino de Santiago, se vincula al descubrimiento de los restos del apóstol Santiago en el siglo IX. Durante el reinado de Alfonso II el Casto (760-842) en Asturias, se produjo el hallazgo que se se extendió rápidamente por la población cristiana.
En esas fechas, el monarca asturiano decide peregrinar a Santiago de Compostela, desde Oviedo, para contemplar los recién descubiertos restos del apóstol Santiago el Mayor. De hecho, es el rey de Asturias el que ordena construir una iglesia en el lugar donde habían sido hallado los restos. Emplazamiento actual de la Catedral de Santiago de Compostela.
![catedral-de-santiago]()
El monarca asturiano en busca de un elemento que potenciase ideológica y moralmente a su reino cristiano, confinado en el norte peninsular ante el aplastante triunfo musulmán, transformó al Santo en un símbolo contra la lucha del islam. Nació de esta manera, la imagen de Santiago Matamoros, que se propagó rápidamente entre la peregrinos del Camino de Santiago y la comunidad cristiana.
Origen del Camino del Norte
El Camino del Norte es el Camino de Santiago más antiguo según las crónicas. En efecto, durante el reinado de Alfonso II fue cuando se produjo el descubrimiento de la tumba del apóstol Santiago. A partir de entonces, el lugar se hizo un centro irrenunciable para toda la cristiandad.
Hubo algunos peregrinos que decidieron imitar la peregrinación que dicho rey y otros personajes importantes habían hecho antes, y abrieron entonces una ruta más transitable y más segura de los ataques árabes por la costa que es la que en la actualidad constituye el Camino de Santiago del Norte.
El descubrimiento del Camino del Norte
Sus súbditos imitaron la peregrinación de su monarca. Con la experiencia, éstos se dieron cuenta que el recorrido bordeando la costa del cantábrico era menos duro que la ruta seguida por el monarca. Siguiendo la ruta cantábrica, las peregrinaciones a Santiago de Compostela fueron aumentando.
El litoral cantábrico ofrecía una senda menos dura que la del Camino seguido por el monarca (conocida como Camino Primitivo, en la actualidad) y estaba más alejada de las peligrosas tierras ocupadas por los árabes y repletas de las contiendas propias de la Reconquista.
Este hecho llevó a algunos historiadores a pensar que el Camino del Norte era más antiguo que el Camino Francés.
No obstante, en la actualidad casi todos los estudiosos de la historia del Camino de Santiago, coinciden en apuntar que el Camino de Santiago del Norte es posterior, y que fue mucho menos frecuentado que el Francés. La explicación de este hecho se atribuye a las complejidades orográficas que presenta esta ruta.
De lo que no existe duda es que mientras otras rutas de Camino de Santiago tardaron años en despertar, el Camiño do Norte es considerado uno de los caminos primitivos. Las sendas astur-galaicas del antiguo Reinado de Austrias fueron una de las primeras en dirigir a los peregrinos a Santiago.
Prueba de ello, es que la Catedral de Santiago, en Bilbao, es la única catedral, exceptuando la compostelana, en homenaje al apóstol. Y se cree que la actual construcción fue levantada sobre una ermita anterior que data del siglo XI.
![catedral-de-santiago-bilbao2]()
Otra evidencia es que del primer hospedaje para peregrinos del que se tiene constancia en esta ruta, es el hospital del peregrino Pola de Siero, en Asturias, que data del año 1141.
El paso de peregrinos extranjeros por los hospitales de esta ruta también demuestra la existencia de flujo de peregrinos que transitaba el Camino del Norte, desde comienzos de la alta Edad Media.
La competencia entre el Camino del Norte y el Camino Francés
A partir del siglo XI, los monarcas Sancho III el Mayor y Sancho Ramírez de Navarra potenciaron el Camino Francés y éste adquirió el matiz de camino jacobeo privilegiado. No obstante, este hecho tampoco fue en detrimento del Camino de Santiago del Norte, ya que el Camino de San Salvador, ruta que transcurre entre León y Oviedo, no se potenció hasta casi llegado el siglo XII.
El avance de la Reconquista permitió la realización de una ruta por Burgos y León, que respondía a la búsqueda de un itinerario más accesible y a la urgente necesidad de repoblar tierras anexionadas a los musulmanes. Estos dos hechos provocaron una fuerte disminución en el número de peregrinos que transitaban el Camino del Norte.
No obstante, durante el siglo XIII y XIV, el Camino del Norte siguió estando transitado tanto por peregrinos que optaban por el paso de Irún para entrar en España, como por aquellos que viniendo de países de Europa del norte, desembarcaban en Bilbao o en Bermeo. Muchos de ellos recorrían parte del Camino del Norte para enlazar, posteriormente, con el Camino Francés.
El funcionamiento de esta ruta durante el siglo XIII queda recogido en la peregrinación de San Francisco de Asís, en 1214, quien caminó, según la tradición de la época, hasta San Salvador de Oviedo para luego proseguir la ruta hasta Compostela.
![peregrinacion-san-francisco-de-asis]()
Según la leyenda, muchos de los templos franciscanos que se encuentra hoy en día en el Camino Norte, son el resultado de su periplo en el Camino de Santiago.
Del siglo XIV se conservan algunas evidencias del paso de peregrinos por el Camino Norte. Algunas de ellas son los hospitales de peregrinos de Llanes o San Vicente de Barquera. O referencias toponímicas, como el río que atraviesa Canvia, e Asturias, que recibe el nombre de Romeros.
De la crisis de Fe al segundo auge del Camino del Norte
Algunos autores señalan que el trazado cantábrico tuvo un renacer durante el siglo XV. Sin embargo, el Camino del Norte, al igual que los otros itinerarios del Camino de Santiago, registró un declive durante los siglos XV y XVI, fruto de la crisis de fe que se vivió en toda Europa.
De esta época data la visita del obispo armenio Mártir de Arzendjan, que realiza el Camino de Santiago desde Roma, atravesando el Camino Norte. De esta hazaña, realizada en 1489, quedó documento escrito y constituye la primera guía sobre el Camino del Norte.
Otro peregrino relevante fue el astrónomo veneciano Bartolomeo Fontana, que inicia su peregrinación en febrero de 1538 y la finaliza en septiembre del siguiente año. Llama la atención que en plena crisis espiritual, y siendo Roma el núcleo del catolicismo, los romeros de Italia, tomasen rumbo a Santiago de Compostela.
Durante los últimos años del siglo XX, la declaración del Camino Francés como Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO, da un impulso a esta vía, observándose una rápida recuperación.
Según la estadística del Camino de Santiago, se cree que, durante la primera década del presente siglo, aproximadamente el 6% de los peregrinos que llegaban a Santiago de Compostela, lo hacían siguiendo el Camino del Norte.