Camino de Finisterre: la historia de una ruta ancestral

Hay un camino que es anterior a la historia del Camino de Santiago: el Camino Finisterre. Esta ruta, a diferencia del resto de caminos jacobeos, no conduce a Santiago de Compostela, sino que parte desde allí. El Camino de Finisterre tiene dos posibles destinos: el faro de Finisterre, a 88 km, o el Santuario de A Barca en Muxía (Mugía, en castellano), a 82 km.

 

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Se trata de una ruta milenaria llena de enclaves mágicos, leyendas de pueblos perdidos y ritos esotéricos. Recorrerla te adentrará en la cultura popular más fascinante de Galicia. Si quieres descubrir todo lo que puedes ver y hacer en esta ruta al fin del mundo, así como qué grado de dificultad tienen sus etapas, puedes consultar nuestro artículo sobre el Camino de Santiago al Cabo Fisterra y a Muxía.

En este post queremos hablarte de la historia del Camino de Finisterre. Un historia incierta, pero más antigua incluso que la Cristiandad. Así, desde años remotos, mucho antes de que fuesen descubiertos los restos del apóstol Santiago y se instaurase la tradición jacobea, los paganos ya circulaban por esta ruta, bordeando la Costa da Morte, en dirección a Finisterre.

Cómo nació el Camino de Finisterre

Su origen e historia primitiva no está muy bien documentada. No obstante, se sabe que, antiguamente, se pensaba que Finisterre, o Finis Terrae tal y como la llamaron los romanos, era el punto más occidental del mundo y, por lo tanto, el final de la tierra. Creían, por aquel entonces, que más allá de la península formada por el Cabo de Finisterre no había nada.

En ese punto, se habrían todas las incógnitas de los pobladores de aquellos tiempos. No existía nada conocido después del Cabo de Finisterre. Para ellos era el lugar donde el sol moría.

Allí creyeron que el astro mayor pasaba las noches, escondido entre las olas. Por eso, se apresuraron a construir en ese enclave un altar en honor al astro rey.

El altar de Ara Solis

La creencia de que allí era donde el sol se escondía durante la noche, unida a los poderes milagrosos que se atribuían al astro mayor, llevó a la gente de aquellos tiempos a construir en el Cabo de Finisterre un altar en el que venerar al sol. Al lugar lo llamaron Ara Solis.

En el altar adoraron al astro rey, rezaron y realizaron ofrendas de agradecimiento a los dioses. También se practicaban diversos rituales, muchos de ellos relacionados con la fecundidad.

El origen del nombre “Costa da Morte

Relacionado con la creencia de que el Camino Finisterre conducía al fin del mundo, también se encuentra el origen del nombre de la costa que baña esas tierras: la Costa da Morte. De las tres teorías existentes, dos hacen alusión a este hecho.

Una apunta a que el nombre proviene porque es la costa en la que el sol moría, mientras que la otra señala que el término de muerte hace referencia a “la muerte de toda tierra conocida”. Una tercera corriente defiende que el origen del nombre de la Costa de la Muerte se debe a la alta mortalidad de marineros que se registra en esos mares.

El Camino de Finisterre: de ruta pagana a Camino de Santiago

Como hemos visto anteriormente, el Camino de Finisterre nació como una ruta pagana que nada tenía que ver con el cristianismo o con el descubrimiento de los restos del apóstol Santiago . Sin embargo, el Camino de Fisterra, al igual que lo hizo el Camino a Mugía, pronto se incorporó a la red de caminos que frecuentaban los peregrinos que se dirigían a Compostela.

Desde la consolidación del Camino de Santiago, en la Edad Media, muchos fueron los peregrinos que, tras alcanzar la tumba del apóstol, decidieron continuar su recorrido hasta el Cabo de Finisterre. A lo largo de la historia, numerosos ilustres e incluso clérigos, guiados por la Vía Láctea, caminaron hasta el altar de Ara Solis, en busca del misticismo sobrenatural que escondía el Camino de Finisterre.

No obstante, no fueron exclusivamente los rituales paganos que allí se celebraban los que explicaban las ansias de los peregrinos por continuar caminando, después de haber recorrido centenares de kilómetros. La historia de la vida del apóstol Santiago sitúa, tanto en Finisterre como en Muxía, diversos acontecimientos que contribuyeron a generar el deseo de hacer el Camino de Finisterre.

Las historias jacobeas del Cabo de Finisterre

Según cuenta la historia del origen del Camino de Santiago, fue el propio apóstol quien destruyó el altar Ara Solis, en su peregrinación por la península ibérica. En ese lugar, a petición suya, se levanto la ermita de San Guillermo. Actualmente desaparecida.

También, según recoge el Codex Calixtinus, los restos del apóstol fueron trasladados a Dugium, para solicitar el consentimiento del rey para enterrar al santo. Según las leyendas jacobeas, el paso de los discípulos del apóstol por Dugium (en la actualidad, Duio) fue una de las tantas trampas que la reina Lupa diseñó para evitar que el santo fuese enterrado en Galicia.

Muxía: otro destino del Camino de Finisterre

Mugía, a lo largo de la historia, también se fijó como destino del Camino de Finisterre. El Santuario da Barca, situado en la localidad, fue el escenario de diversas apariciones de la Virgen María.

 

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Según cuenta la historia jacobea del Camino Finisterre, la madre de Jesús apareció en el lugar, en diversas ocasiones. La finalidad de su visita fue la de animar al apóstol Santiago en su labor de predicar el cristianismo en tierras paganas.

¿Es la ruta a Finisterre un Camino de Santiago?

Todo lo anterior llevó a que el Camino de Finisterre, se convirtiese, a lo largo de la historia, en una ruta de peregrinación que aunaba lo divino con lo pagano. Un final del mundo donde era imposible no encontrar las respuestas a las inquietudes que perturbaban a los peregrinos de la Edad Media.

Tal y como se aprecia en las historias y leyendas relacionadas con el origen del Camino de Santiago, la iglesia hizo multitud de esfuerzos para integrar este destino de culto pagano, dentro de la tradición jacobea. No debemos olvidar que el origen del Camino de Santiago no fue solo religioso, sino también socio-político.

El carácter cristiano del Camino de Finisterre

La inclusión de escenas protagonizadas por el apóstol en las tierras del fin del mundo permitió a la iglesia reconocer la peregrinación al Cabo Finisterre y a Muxía como culminación de un viaje religioso. Los peregrinos, además de rendir culto al apóstol en la Catedral de Compostela, visitaban a la Virgen y al Salvador, siguiendo el Camino de Finisterre.

Era lo divino lo que justificaba caminar más allá de Santiago de Compostela y no el culto al sol o a dioses no cristianos. De este modo, la iglesia integró en la tradición jacobea una ruta de peregrinación que era más antigua que el propio Camino de Santiago.

Prolongación Jacobea a Finisterre

Aún así, el Camino de Finisterre nunca fue reconocido, propiamente, como un Camino de Santiago. La ruta a Finisterre siempre ha sido considerada como una prolongación o un epílogo del Camino. De hecho, las Asociaciones de Amigos del Camino de Santiago, hacen referencia al Camino de Finisterre como “Prolongación Jacobea a Finisterre”.

Por ello, el Camino de Finisterre cuenta con dos certificaciones propias: la Fisterrana y la Muxiana. La iglesia nunca encontró motivo para otorgar la Compostela a aquellos peregrinos que no tenían como destino la tumba del apóstol.

El Camino de Finisterre en la actualidad

La cristianización del Camino de Finisterre contribuyó fuertemente a que la ruta se hiciese mucho más popular. Así que, al igual que todos los caminos de la red jacobea, experimentó un fuerte desarrollo durante la Edad Media. Sin embargo, como pasó con el resto de caminos a Santiago, el Camino Finisterre registró un importante declive a partir del siglo XVI.

La recuperación del Camino de Santiago en el siglo XX provocó un nuevo auge de la ruta al fin del mundo. La creación de certificados de peregrinación propios, junto con los esfuerzos de difusión y promoción realizados por entidades comarcales, generaron una nueva popularización del Camino de Finisterre.

 

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De hecho, el éxito de esta ruta ha sido tal, que se cree que es la segunda vía de peregrinación más popular, solo por detrás del Camino Francés. No obstante, es difícil poder afirmar con total seguridad este hecho, ya que la Oficina del Peregrino recoge la estadística de personas que llegan a Santiago de Compostela, pero no el número de ellas que continua por el Camino Finisterre.

Lo que sí se puede garantizar, dados los datos que registran tanto los alojamientos del Camino de Finisterre-Muxía como las entidades dispensadoras de certificados de peregrinación, es que el número de peregrinos no hace sino aumentar, año tras año. Son muchos los que se ven atraídos por esta ruta que no solo esconde parte de la tradición jacobea, sino que también encierra creencias mágicas.

Mitos y leyendas del Camino Finisterre-Muxía

Las leyendas que rodean el Camino de Fisterra han sido transmitidas oralmente desde los primeros pueblos que las habitaron. A día de hoy, la historia del Camino de Finisterre, y sus leyendas, pervive en la cultura y la naturaleza de este increíble camino. A continuación te contamos dos de ellas.

La ciudad sumergida de Dugium

Muy cerca de Finisterre se encuentra la pequeña aldea de Duio. En ella se sitúa la fantástica leyenda de la ciudad perdida de Dugium.

Parece ser que los habitantes de estas tierras seguían ritos paganos y llevaban una vida alejada de la religión cristiana, sin tener en cuenta sus pecados. Por eso, un día Dios castigó la osadía de este pueblo hundiéndolo bajo el océano.

Cuenta la leyenda, que de la catastrófica inundación solo se salvaron dos bueyes, los cuales se convirtieron en piedra. Dicen que estos animales son dos de las pequeñas rocas que se pueden ver en las islas Bois Gures.

Sin duda, la existencia de restos arqueológicos en los alrededores de Duio corroboran la existencia de un antiguo poblado. No obstante, los estudios realizados indican que la ira que azotó esta civilización, no fue la de Dios, sino la de los suevos.

El terrible Vaker y sus fechorías

Cuenta la historia del Camino de Finisterre que en Hospital, un pequeño pueblo en el que se separan los caminos de Finisterre y Muxía, existió un terrible monstruo llamado Vaker. Este malvado ser se dedicaba a secuestrar a los peregrinos que hacían noche en Hospital, para luego devorarlos.

¡Quizá todavía lo siga haciendo!¡Ten cuidado si vas a hacer el Camino a Finisterre!

Tradiciones que se han convertido en leyendas

El Cabo de Finisterre siempre ha sido lugar de ritos. También lo fue para los peregrinos de la Edad Media y para muchos de los peregrinos que recorrieron esa ruta en el siglo XX.

Sin embargo, la popularización del Camino de Finisterre acabó provocando que algunos de esos ritos que se practicaban como cierre de la peregrinación, fuesen prohibidos, por motivos de seguridad. Se transforman así, las tradiciones en leyendas. Si quieres saber cuáles son, puedes consultar nuestro artículos sobre ritos tradicionales del Camino de Santiago.

¿Te animas a llegar hasta el Fin del Mundo

Como puedes ver el Camino de Finisterre es una experiencia única con una larga historia. Un viaje que permite bucear entre leyendas y disfrutar de los increíbles paisajes y de los entrañables pueblos costeros de la Costa da Morte. ¡Magia y tradición en estado puro!

Si quieres más información o quieres disfrutar de las ventajas que supone peregrinar en un viaje organizado, puedes ponerte en contacto con nosotros. En Santiago Ways estaremos encantados de ayudarte a hacer Camino de Finisterre!

¡Buen Camino!

Historia del Camino de Finisterre, ruta mágica hacia el fin del mundo
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