El Juego de la Oca y su relación con el Camino de Santiago

La Oca es un popular juego de mesa, al que todos hemos jugado, alguna vez, sin saber que detrás de su tablero se esconde toda una guía encriptada sobre el Camino de Santiago, según apuntan algunos historiadores. Las 63 casillas del Juego de la Oca representarían, según este tipo de estudiosos, las etapas del Camino de Santiago y su simbología estaría asociada a la peregrinación jacobea.

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En este artículo de nuestro blog, queremos hablarte sobre las diversas teorías que explican la relación del Juego de la Oca con el Camino de Santiago. También te desvelaremos el significado de cada una de sus casillas, analizadas bajo el punto de vista de la tradición jacobea. ¡Continúa leyendo porque este post te resultará muy interesante!

Origen del Juego de la Oca: ¿Grecia o Camino de Santiago?

El origen del Juego de la Oca es incierto. En la actualidad, existen dos líneas de investigación respecto a cómo surgió.

Una teoría lo relaciona con el descubrimiento del Disco de Phaistos del Palacio de Creta, en Grecia. La otra línea vincula los orígenes del Juego de la Oca a la Orden del Temple. A continuación te explicamos ambas hipótesis.

La Oca y el Disco de Phaistos

En el año 1908 se descubrió en las ruinas del palacio de Minos en Phaistos, al sur de la isla de Creta, un disco de arcilla de 16 centímetros de diámetro y 2,1 de grosor. Los análisis arqueológicos ubicaron su antigüedad entre el 1580 a.C y el 1700 a.C.

En ambas caras de la circunferencia se hallaba representada una espiral, cada una dividida en 30 y 31 casillas. El interior de las casillas contenía diversos dibujos: animales, personas, etc.

La pieza es considerada por historiadores y arqueólogos uno de los primeros documentos escritos del mundo. Sus símbolos aún no han sido descifrados, pero entre ellos aparecen 8 aves que algunos estudiosos han interpretado como ocas. Es por ello, que algunos teóricos señalan que el origen del Juego de la Oca está relacionado con este disco y no con el Camino de Santiago.

Los templarios del Camino de Santiago y el Juego de la Oca

Otra teoría atribuye los orígenes del Juego de la Oca a la orden de los templarios. Según esta línea de investigación el Juego de la Oca está inspirado en la concha del nautilo, ya que al igual que el tablero de la Oca, ésta cuenta con 63 espacios.

Algunos investigadores señalan que la Orden del Temple, guardianes de los lugares santos de Jerusalén y del Camino de Santiago, utilizaron la concha para entretenerse jugando. Posteriormente, cuando la peregrinación del Camino de Santiago se consolidó, los templarios atribuyeron al tablero del Juego de la Oca un mensaje encriptado, que solo algunos miembros de la orden podrían descifrar.

Los estudiosos de la Orden del Temple afirman que esto no pudo ser así, ya que los templarios tenían totalmente prohibidos los juegos de dados. Por lo que, desde sus mismos orígenes, el Juego de la Oca fue una guía encriptada de ida y vuelta del Camino de Santiago.

Propagación del juego

Fuese cual fuese el precursor originario del Juego de la Oca, su uso no se extendió hasta el siglo XVI. Esto sucedió cuando Francisco de Médicis, de Italia, regaló a Felipe II, el juego.

El peso que tenía el monarca en la sociedad de la época era tal, que el agrado que sintió por el juego hizo que éste se propagase rápidamente por toda Europa. De tal forma, que en las Cortes Europeas se abandonó el ajedrez, a favor de la Oca, y se instauró entre la nobleza el intercambio de tableros del juego.

El Juego de la Oca como guía del Camino de Santiago

Según señalan los defensores del Juego de la Oca como mapa cifrado del Camino de Santiago, su tablero está basado en marcadores que los constructores dejaban en monumentos, puentes, iglesias, etc. Un código encriptado que era compartido entre los maestros constructores y los templarios.

El tablero no existía, lo que se usaba era la estructura de éste. De tal modo, que las 63 casillas del Juego de la Oca se dibujaban sobre cualquier superficie para ser utilizada como guía de ida y vuelta del Camino de Santiago.

Las 32 casillas iniciales representarían el viaje de ida a la Catedral de Santiago y las casillas del 33 al 63, el regreso. Del total de casillas, solo hay 24 que cuentan con figuras y reglas fijas. A éstas es a la que se ha atribuido significado.

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Muchas de las interpretaciones que se han realizado sobre la relación entre las casillas del Juego de la Oca y el Camino de Santiago carecen de fundamento y, por tanto, son meras especulaciones. No obstante, a continuación queremos desvelarte el significado que se ha atribuido a cada casilla del tablero del Juego de la Oca, analizada como una guía de etapas del Camino de Santiago Francés.

Las ocas

Las ocas aparecen representadas en el tablero en las casillas 5, 9, 14, 18, 23, 27, 32, 36, 41, 45, 50, 54 y 59. De éstas, las seis últimas marcan la dirección del Camino de Santiago.

Así las casillas 32, 36 y 41 muestran una oca que apunta a la casilla de la Gran Oca, que representa la tumba del apóstol. Sin embargo, las casillas 45, 50 y 59 contienen una oca que indica el sentido opuesto. Estas casillas se corresponden con el viaje de regreso.

No se debe olvidar, en este punto, que las ocas han sido animales que han representado siempre el mundo esotérico. Un animal que se ha asociado, desde tiempos inmemorables, a la sabiduría sagrada.

De ahí, que caer en las casillas de las ocas, suponga un avance en el juego. A mayor sabiduría, más rápido se avanza por el camino, sorteando sus diversos peligros. Según las reglas, cuando se cae en una casilla con oca, se avanza hasta la siguiente y se vuelve a tirar. De ahí, el popular dicho:

“De oca a oca y tiro porque me toca”

Cántico popular del Juego de la Oca

Los puentes del Camino de Santiago en el Juego de la Oca

Los puentes aparecen en las casillas 6 y 12. Se cree que el primero, el situado en la casilla 6, representa la etapa de Puente la Reina. Los puentes se interpretan como un paso entre lo mundano y lo celestial.

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Cruzarlos requiere de esfuerzo para el peregrino. De ahí que después de la casilla 12, se ubique la posada, un lugar descanso. Según el reglamento del juego, cuando un jugador cae en alguno de los puentes, salta a la casilla de la posada (número 19).

La posada

En la casilla 19, después del último puente, se sitúa la posada. Ésta simboliza el descanso, un espacio de reflexión para recuperarse del duro tramo anterior y continuar con el camino hasta la Gran Oca (casilla final).

No obstante, esta parada también implica retrasar la llegada a la meta: la tumba del apóstol Santiago. Así, según las reglas del Juego de la Oca, cada vez que un jugador cae en esta casilla, ya sea por tirada de dados o porque salta a ella desde alguno de los puentes, se pierde un turno.

Los dados

En las casillas 26 y 56 se representan los dados, que simbolizan la suerte. Según la interpretación del Juego de la Oca como guía del Camino de Santiago, los dados se reflejan la suerte del peregrino a la hora de hacer frente a los restos que plantea la peregrinación.

Existen diversas versiones de las reglas del Juego de la Oca, en este punto. No obstante, todas ellas reflejan la suerte que se puede tener a la hora de avanzar por el tablero (la vida o Camino de Santiago).

Versiones del juego

Una de las versiones del reglamento señala que cuando un jugador cae en alguna de estas dos casillas, el jugador puede avanzar o retroceder en el tablero, en función si cae en la casilla 26 ó 56, luego vuelve a tirar. Asociada a esta versión se suele escuchar el cántico:

“De dado a dado y tiro porque me ha tocado”

Cita popular del Juego de la Oca

Otra versión es sumar la cifra que aparece indicada en la numeración de casilla (2+6 ó 5+6) y avanzar tantas casillas como resulte. En esta opción del Juego de la Oca, y bajo la interpretación del tablero como Camino de Santiago Francés, caer en el dado de la casilla 56 permite sortear los peligros de las etapas posteriores: el pozo y el laberinto.

Otra norma del Juego de la Oca, asociada a las casillas de los dados, y que también refleja la importancia que tiene la suerte a la hora de avanzar en el Camino de Santiago, es que si al comienzo del juego, se obtiene una puntuación de 9, tirando los dos dados, se avanza a la casilla de dados que refleja la puntuación.

Si se saca un 5 y un 4, se avanza hasta la casilla del dado 53. Si se obtiene un 3 y un 6, el jugador se desplaza hasta la 26.

El pozo

El pozo está representado en la casilla 31. Según la lectura jacobea, éste refleja el pecado y el perdón. Es por ello que cuando se cae en esta casilla hay que permanecer allí hasta que otro jugador caiga en ella.

Según la correspondencia de las casillas con las etapas del Camino de Santiago Francés, el pozo se sitúa en la etapa que parte de Arzúa, atravesado el Monte do Gozo. La interpretación que se da a la ubicación de esta casilla, es que el Monte do Gozo era el último lugar donde los peregrinos podían pecar, antes de alcanzar la tumba del apóstol Santiago.

El laberinto

En el tablero de la Oca, el laberinto se encuentra en la casilla número 42. Este símbolo representa la pérdida de la fe y el incumplimiento de los mandatos divinos que guía el camino.

Es por ello, que en la normativa del juego, cuando se cae en el laberinto hay que retroceder hasta la casilla 30. Una casilla que se sitúa antes del pozo, el peregrino debe volver a sortear ese peligro, y de la Gran Oca.

La cárcel

La cárcel aparece en la casilla 52. Ésta representa otros de los peligros del Camino de Santiago: la desviación respecto a las creencias dominantes. De ahí que en muchas ocasiones, también se haya asociado a la Inquisición.

Según la correspondencia entre las casillas del Juego de la Oca y las etapas del Camino de Santiago, la cárcel se ubica en León. Se cree que en el actual hostal de San Marcos, que antiguamente funcionó como hospital de peregrinos y como cárcel.

Como todos los peligros del camino, caer en la cárcel implica desviarse del camino, perder tiempo en alcanzar la meta. Así las normas del Juego de la Oca señalan que cuando se cae en esta casilla, se pierden dos turnos.

La muerte

La muerte, representada como una calavera, refleja el final del camino. Se interpreta ésta en un sentido positivo, una culminación del Camino de Santiago, con cuya hazaña se espera una resurrección, una nueva vida. Es por ello, que al caer en la calavera se regresa a la casilla número 1: a una nueva vida.

Meta o Jardín de la Oca

En la casilla 63 aparece la Puerta del Jardín. Es la última casilla del tablero, ya que el Jardín de la Oca, que sería la número 64, no aparece representada. Alcanzar la meta del Camino de Santiago no es fácil, tal y como simbolizan las normas del Juego de la Oca.

La sabiduría se alcanza con el equilibrio. De ahí que para acceder a la meta haya que sacar la puntuación justa, sino el jugador se verá obligado a retroceder en el tablero.

Esperamos que te haya resultado entretenido este post de nuestro blog del Camino de Santiago y que hayas disfrutando descubriendo las simbología jacobea que esconde el Juego de la Oca. Si es así, te invitamos a que compartas este artículo con tus amigos de Facebook.

Para finalizar, y como hacemos en todas las entradas, solo queremos recordarte que si estás planeando hacer el Camino de Santiago y quieres contar con el apoyo de una agencia especializada, no dudes en ponerte en contacto con nosotros. Nuestro equipo estará encantado de ayudarte.

¡Buen Camino!

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