El Camino de Santiago no solo implica aventuras. En él se esconden miles de leyendas que no te dejarán para nada indiferente, ¡y no solo eso! También hay una serie de personajes que hacen parte hasta de su historia más reciente. ¿Aún no conoces la historia de Zapatones? Te contamos los datos más relevantes del amuleto del Camino de Santiago. Ata bien tus botas de peregrino, ¡y a hacer camino!

La persona más fotografiada de Galicia

Si has hecho el Camino de Santiago mientras Zapatones seguía con vida, casi seguro que tienes una foto con él aún guardada por casa, pues él era el emblemático peregrino que se dejaba fotografiar en el Obradoiro por aquellos que así lo deseaban, llegando incluso a maravillarlos con sus magníficas historias, tanto de su vida como de la historia de Santiago, haciendo en muchas ocasiones de guía a los turistas que hasta allí se acercaban. Zapatones: el eterno Peregrino, ligado para siempre a la historia del Camino desde 1993.

Quién era Zapatones

Detrás de aquella cara de bonachón, con el rostro rojizo y barbado, se escondía Juan Carlos Lema Balsas, un antiguo convicto que tras pasar algunos años en prisión un día decidió vestirse con la viva imagen del peregrino: con la capa clásica, la boina y el bordón, para pasar a convertirse desde ese momento en el blanco de miles de objetivos de las cámaras de aquellos que pasaban por Compostela, hasta el punto de ser felicitado por su rol de peregrino por la mismísima Xunta de Galicia.

Por qué Zapatones

¿Cómo se pasa de Juan Carlos Lema Balsas a Zapatones? Él mismo relató que cuando trabajaba en un restaurante hizo su primera peregrinación a Santiago desde Cambados, por lo que únicamente le duró un día, pero fue tiempo suficiente para engancharlo para siempre. Al salir de la cárcel militar en la que lo metieron, vio un maniquí vestido de peregrino, le pidió el traje al comerciante de dicha tienda y ahí empezó su recorrido como figura emblemática del Camino. El nombre procede de una de sus nueras que siempre lo apodaba como Zapatones y se lo quedó. Él mismo declaró que desde que cambió su apariencia por la de Zapatones sintió que la sociedad por fin le abría las puertas.

De capa modesta a capa real

Zapatones no solo se fotografiaba con los peregrinos y turistas que llegaban a Compostela, no. En alguna ocasión estos encontronazos tenían lugar con personas de cargos importantes, como Juan Carlos I. Este siempre lo saludaba con efusividad cada vez que lo veía en las tierras del Apóstol y un buen día, al ver que la capa de Zapatones estaba perdiendo todos sus encantos y convirtiéndose en harapos, le regaló una nueva y lo invitó a comer.

La dureza del camino de la vida

Cabe destacar que la vida de Zapatones nunca fue fácil. Fue abandonado cuando era tan solo un bebé, criándose en Casa Cuna en Coruña hasta los seis años, pasando por el Colegio Salesiano de la misma ciudad hasta continuar su trayectoria en Cambados. Tuvo que pasar por períodos de desintoxicación alcohólica, accidentes, desahucios… hasta acabar viviendo sus últimas semanas en A Ponte do Porto, junto a su hermano. Son muchos los que afirman que se merece el cielo, pues al infierno ya se enfrentó en vida.
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Zapatones: el amuleto del Camino de Santiago
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